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sábado, 11 de marzo de 2017

GEOGRAFÍA HUMANA

Convertirse en palabras. Fundirse en poesía. Uno se siente de repente más ligero (o más profundo). Coge un adjetivo, lo enlaza con un sustantivo, sopla fuerte y de pronto se encuentra rodeado de volcanes, terremotos, fuegos y bosques. Las palabras nos llevan a mundos desconocidos y nos encontramos trazando mapas con ellas, mapas para orientarnos en esa geografía humana complicada que nos define sin que lo sepamos. Gloria Fuertes escribió en uno de sus libros: "Esto no es un libro, es una mujer". Y este poema es el perfecto ejemplo de ello. 




Mirad mi continente conteniendo 
brazos, piernas y tronco inmesurado, 
pequeños son mis pies, chicas mis manos, 
hondos mis ojos, bastante bien mis senos. 
Tengo un lago debajo de la frente, 
a veces se desborda y por las cuencas, 
donde se bañan las niñas de mis ojos, 
cuando el llanto me llega hasta las piernas 
y mis volcanes tiemblan en la danza. 

Por el norte limito con la duda, 
por el este limito con el otro, 
por el oeste Corazón Abierto 
y por el sur con tierra castellana. 

Dentro del continente hay contenido, 
los estados unidos de mi cuerpo, 
el estado de pena por la noche, 
el estado de risa por el alma 
—estado de soltera todo el día—. 

Al mediodía tengo terremotos 
si el viento de una carta no me llega, 
el fuego se enfurece y va y me arrasa 
las cosechas de trigo de mi pecho. 
El bosque de mis pelos mal peinados 
se eriza cuando el río de la sangre 
recorre el continente, 
y por no haber pecado me perdona. 

El mar que me rodea es muy variable, 
se llama Mar Mayor o Mar de Gente 
a veces me sacude los costados, 
a veces me acaricia suavemente; 
depende de las brisas o del tiempo, 
del ciclo o del ciclón, tal vez depende, 
el caso es que mi caso es ser la isla 
llamada a sumergirse o sumergerse 
en las aguas del océano humano 
conocido por vulgo vulgarmente. 

Acabo mi lección de geografía. 

Mirad mi contenido continente.






Este año celebramos el centenario del nacimiento de Gloria Fuertes (1917-1998) con la publicación de varios libros sobre ella y su poesía editados con mucho amor. Y creo que eso es lo que define nuestra percepción de su poesía, veinte años después de su muerte: sentimos que con cada poema nos está queriendo ofrecer un abrazo, de tú a tú, y la queremos instintiva e incondicionalmente. 



sábado, 12 de noviembre de 2016

SU CUERPO

¿Qué decir sobre esto?
Ante ciertas imágenes nos quedamos sin palabras.
Y cualquier charla está de más.



Permaneció de pie junto a la puerta,
vestida solo con una toalla
ceñida al cuerpo. Me miraba como
si quisiera que yo la devorase,
y eso acabó con mi resaca: el día
no podía empezar mejor. Me dijo:
“Me gustas mucho”. “¿Hasta qué punto?”, dije.

“Hasta este punto”, dijo, y la toalla
cayó al suelo. Y la charla terminó.







Luis Alberto de Cuenca (1950) es poeta, ensayista, traductor, editor y hasta letrista. Su nombre aparece en muchas ediciones críticas de obras clásicas de la literatura española y en 2015 obtuvo el Premio Nacional de Poesía por su libro Cuaderno de vacaciones. Todo en su aspecto y maneras apunta a un señor bien serio. Seriedad en la corbata y en el gesto. Por eso no hemos podido resistirnos a sacarle los colores y difuminar su seriedad con esta travesura de su último libro.