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sábado, 4 de febrero de 2017

EL POETA PIDE A SU AMOR QUE LE ESCRIBA (SONETO)

Hace falta algo de locura para amar abiertamente a la luz del día. Amar siendo conocido por las calles, en los círculos y la prensa. Amar con el desparpajo y la alegría de quien siempre fue el alma de todas las fiestas. Hace falta algo de locura para ser un hombre y amar a otro hombre pese a las malas miradas, a los desprecios y a las amenazas. Hace falta algo de locura para desafiar a la muerte de esta forma, locura hambrienta de palabras para alimentar un amor que se resiste a ser prohibido. 



Amor de mis entrañas, viva muerte, 
en vano espero tu palabra escrita 
y pienso, con la flor que se marchita, 
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte 
ni conoce la sombra ni la evita. 
Corazón interior no necesita 
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas, 
tigre y paloma, sobre tu cintura 
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena pues de palabras mi locura 
o déjame vivir en mi serena 
noche del alma para siempre oscura.






Federico García Lorca (1898-1936) es quizá el poeta y dramaturgo español más universal. Su talento artístico era tal que deslumbraba a quien le conocía, quedando inmediatamente rendido ante su magnetismo y personalidad. Se atrevió con el surrealismo, con el localismo, y a través de temas propios de la España más cerrada y profunda logró alcanzar una universalidad quizá nunca superada. Murió asesinado al inicio de la Guerra Civil por aquellos que no valoraban el arte ni la vida, por aquellos viles ignorantes que hicieron del desprecio por lo que desconocían su norma, y que después asolaron la cultura y la libertad de todo un país durante décadas. 


sábado, 21 de enero de 2017

SONETO LXXXIII

Dormir mecidos por el balanceo de una barca, acogidos por el calor de un hogar que en la cama se vuelve un mundo completo. Descansar abandonados, escuchando la respiración compartida, un latido que al unirse con el otro forma un ritmo sencillo e íntimo, parecido al de las olas de un mar en calma deslizándose por la arena. Tenemos el privilegio de compartir noches y hogares donde sentirnos cerca. Un tercio de nuestros días, protegidos por la calidez nocturna. Y algo de eso se ve cuando, de día, caminamos por las calles y disfrutamos del sol gracias a la noche y el "sello de su sombra". 



Es bueno, amor, sentirte cerca de mí en la noche,
invisible en tu sueño, seriamente nocturna,
mientras yo desenredo mis preocupaciones
como si fueran redes confundidas.

Ausente, por los sueños tu corazón navega,
pero tu cuerpo así abandonado respira
buscándome sin verme, completando mi sueño
como una planta que se duplica en la sombra.

Erguida, serás otra que vivirá mañana,
pero de las fronteras perdidas en la noche,
de este ser y no ser en que nos encontramos

algo queda acercándonos en la luz de la vida
como si el sello de la sombra señalara
con fuego sus secretas criaturas.






Pablo Neruda (1904-1973) es el gran poeta del surrealismo, del compromiso político y del amor en castellano. Su obra no puede desligarse de su vida, porque vivió fundamentalmente para cubrir tres pasiones: la política, la poesía y el amor, y por eso las tres se entrelazan en sus poemarios dándonos una visión romántica y apasionada de un genio de las letras en español. Para todo el mundo hispanohablante, Neruda es un referente de poeta comprometido con el pueblo y su lucha. Su obra poética le valió el Premio Nobel de Literatura en 1945. 

sábado, 5 de noviembre de 2016

SONETO QUE CONTIENE UNA FANTASÍA CONTENTA CON AMOR DECENTE

Habrá quien lea sonetos como este y los sienta serios y trascendentes, traspasados por esa dignidad añeja que dan las cosas escritas hace unos cuantos siglos y de obligada lectura y enseñanza. Sin embargo, nosotros leemos a nuestra querida Juana y, por muy sor que se nos presente, la escuchamos burlarse con una agudeza irresistible de esos amores lisonjeros que mucho prometen y poco dan, la escuchamos con música alegre, un poco rumbosa, decirle a esa ilusión que qué más da lo que haga o deje de hacer: ella solita se basta y se sobra para imaginar amor y vivir de su fantasía. 





Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias atractivo
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero,
si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes satisfecho
de que triunfa de mí tu tiranía;
que aunque dejas burlado el lazo estrecho

que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.





Juana Inés de la Cruz (1651-1695), recibe el tratamiento de "sor" porque quiso la fortuna –ella misma y su inteligencia– entrar en una orden monástica para seguir instruyéndose. Es el ejemplo más famoso y universal de una brillantísima mente femenina que aceptó el rol de monja para evitar el lugar y los roles que le habría tocado vivir en la sociedad de su momento –el cuidado de la familia y la crianza de los niños–. La Iglesia acogió así a una de las mejores poetas en lengua castellana de todos los tiempos y nos regaló la suerte de haber conservado sus textos, sin los cuales la historia de la mujer y la historia cultural mexicana se entenderían probablemente de otra manera, menos rica, menos completa, menos romántica.



sábado, 8 de octubre de 2016

A LA NOCHE. SONETO CXXXVII


Hace tres semanas comentamos e interpretamos en este blog un poema de José Hierro que hablaba de Lope de Vega y de su tardía pasión por Marta de Nevares. Hoy traemos al mismo Lope, su voz joven y apasionada, con este soneto dedicado a la noche. Una noche llena de embelecos, hermosa palabra donde las haya, esos engaños malintencionados que juegan a nublarnos la razón y hacernos creer en cosas que no son. Una noche que recoge los mejores amores y las más profundas soledades. Una noche que se lleva, lo queramos o no, la mitad de la vida. 





Noche fabricadora de embelecos,
loca, imaginativa, quimerista,
que muestras al que en ti su bien conquista
los montes llanos y los mares secos;

habitadora de celebros huecos,
mecánica, filósofa, alquimista,
encubridora vil, lince sin vista,
espantadiza de tus mismos ecos;

la sombra, el miedo, el mal se te atribuya,
solícita, poeta, enferma, fría,
manos del bravo y pies del fugitivo.

Que vele o duerma, media vida es tuya:
si velo, te lo pago con el día,
y si duermo no siento lo que vivo.




Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635) es, sin duda, uno de los maestros de la literatura de todos los tiempos. De la Literatura con mayúsculas, nos atreveríamos a decir, porque es superviviente de siglos y de cientos de miles de obras y autores y autoras que se quedaron en el camino de la universalidad. Porque un poema o una obra de teatro suya tienen la actualidad de todo lo universal, que se termina convirtiendo anacrónico. A pesar de ser mucho más conocido por su teatro o por otros de sus poemas, elegimos este soneto cuyo tema no es el amor o la muerte y aun así nos hace sentir en casa. Porque la literatura, la buena literatura, siempre es el más hermoso de los refugios.

sábado, 12 de diciembre de 2015

ALGA QUISIERA SER


Cuando el pasado agosto pensamos en un regalo de boda para nuestros amigos Marta y Paul, lo vimos clarísimo: poesía. Pero no sólo poesía. La música de Óscar no podía quedarse atrás; así que la combinación entre el piano de Óscar y los poemas de los grandes clásicos, recitados por Patricia, resultaron ser la opción perfecta.

Empezamos con Benedetti, Jaime Sabines y Pablo Neruda. Aquellos tres poemas fueron el regalo. Pero pensamos que no queríamos abandonar un regalo así, que queríamos seguir regalándonos a nosotros mismos el tiempo de pensar en un poema, pensar en la música para ese poema, recitarlo y grabarlo juntos. Un regalo para los dos. Pero también un regalo para que otras personas disfrutaran de la música de Óscar y de nuestra opción literaria, además de los cuadros que el formato del blog nos permitía.

Lo de los sábados es un guiño. Un guiño al día de descanso, a la festividad, a la posibilidad de disfrutar del arte, la música y la poesía con un puñado más de tiempo con el que deleitarnos y deleitaros.

Empezamos con Ángel González. Y la explicación de la elección la añadimos al final del poema.



ALGA QUISIERA SER

Alga quisiera ser, alga enredada,
en lo más suave de tu pantorrilla.
Soplo de brisa contra tu mejilla.
Arena leve bajo tu pisada.

Agua quisiera ser, agua salada
cuando corres desnuda hacia la orilla.
Sol recortando en sombra tu sencilla
silueta virgen de recién bañada.

Todo quisiera ser, indefinido,
en torno a ti: paisaje, luz, ambiente,
gaviota, cielo, nave, vela, viento…

Caracola que acercas a tu oído,
para poder reunir, tímidamente,
con el rumor del mar, mi sentimiento.


Ángel González. Sencillo, tímido, transparente. Escritor de una poesía humilde para leer en voz baja, para llevar escondida en los bolsillos y regalar sin pensar, como una sonrisa, un beso o una dedicatoria que perdure. Y cuando habla de amor, se queda un poco al margen. Y nos gusta así, reflexivo y delicado, sin buscar volcanes ni pasiones desmedidas, convirtiéndose en el paisaje para intentar llenarlo todo, sin invadir nada. 



J.M.W. Turner (1775-1851)
"Amanecer en el castillo de Norham"